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Se pisa la uva en el jaraíz
separando el mosto del orujo. El mosto se echa en tinajas de barro
dejándolo dos meses, como mínimo, para que fermente. Cuando
ha fermentado, se procede al trasiego o trasvasado a recipientes menores
y más adaptados al consumo, como garrafas. El
orujo se guardará en tinajas u otro recipiente adecuado para elaborar
el aguardiente, en su momento. Es opcional,
echar un puñado de yeso sobre la uva cuando se está pisando, con el
fin de evitar la acidez. Previamente
al vertido del mosto en las tinajas, suele quemarse dentro de ellas una
determinada cantidad de azufre para que el humo de la combustión
produzca efectos de purificación de microbios. |