|
En un puchero de porcelana - o de barro- se pone una taza de
agua por persona y se acerca a la lumbre.
Cuando el agua empieza a hervir, se añade café recién molido, a
razón de una cucharada por taza y se añade otra taza de agua fría.
Se tapa el puchero, intercalando un papel de estraza o similar, para
impedir que se salga el vapor, manteniéndose así durante diez minutos.
Pasado ese tiempo, se cuela y se echa desde el puchero directamente a
la taza para que no pierda su aroma. |